Avena Nocturna con Frutos Rojos y Chía
Hay una calma especial en la cocina la noche antes, una promesa silenciosa a tu yo del futuro. Esta receta me transporta a mis veranos cerca del Parque Nacional de Lahemaa, en Estonia, viendo a mi abuela Aino colocar bayas silvestres en capas con granos para el desayuno del día siguiente. Ella me enseñó que la verdadera nutrición no reside en técnicas complejas, sino en la transformación suave. Mientras la avena se ablanda y las semillas de chía crean su gel mágico, se vuelven más digestivas y sus nutrientes más accesibles. No se trata solo de ahorrar tiempo; se trata de despertar con un cuenco de energía vibrante y equilibrada que ha estado trabajando para ti toda la noche. Es un profundo acto de cuidado personal.
9Ingredientes
- 1 taza Copos de avena integral (certificados sin gluten si es necesario)
- 2 cucharadas Semillas de chía
- 1 taza Yogur griego natural o Skyr, entero
- 1 taza Kéfir o leche de almendras sin azúcar
- 1 taza Frutos rojos congelados (frambuesas, arándanos, fresas)
- ½ cucharadita Canela en polvo
- 1 pizca Pizca de sal marina
- 2 cucharadas Almendras tostadas, laminadas
- ½ taza Frutos rojos frescos
Informacion Nutricional
Instrucciones
En un bol mediano o dos tarros individuales, combina los copos de avena, las semillas de chía, la canela y la sal marina. Remueve bien para distribuir todo de manera uniforme.
Añade el yogur griego y el kéfir (o leche de almendras) a los ingredientes secos. Mezcla a conciencia hasta que no queden zonas secas. Este paso es clave para evitar grumos.
Incorpora suavemente los frutos rojos congelados. Liberarán sus jugos durante la noche, infundiendo la avena con un color precioso y un dulzor natural.
Cubre el bol o sella los tarros y refrigera durante al menos 4 horas, aunque preferiblemente toda la noche. Esto permite que la avena se ablande y los sabores se fusionen.
Por la mañana, remueve bien la avena. Si está muy espesa, puedes añadir un chorrito más de kéfir o leche. Sirve en cuencos y decora con frutos rojos frescos y almendras laminadas tostadas para un crujiente satisfactorio.
Consejo del Chef
El secreto para una textura perfectamente cremosa es la proporción. Si prefieres una consistencia más espesa, reduce el kéfir en un par de cucharadas. Para un toque final de lujo, añade una cucharada de mantequilla de almendras justo antes de servir.
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Avena Nocturna con Frutos Rojos y Chía

Ingredientes
- 1 taza Copos de avena integral (certificados sin gluten si es necesario)
- 2 cucharadas Semillas de chía
- 1 taza Yogur griego natural o Skyr, entero
- 1 taza Kéfir o leche de almendras sin azúcar
- 1 taza Frutos rojos congelados (frambuesas, arándanos, fresas)
- 0.5 cucharadita Canela en polvo
- 1 pizca Pizca de sal marina
Topping
- 2 cucharadas Almendras tostadas, laminadas
- 0.5 taza Frutos rojos frescos
Instrucciones
- En un bol mediano o dos tarros individuales, combina los copos de avena, las semillas de chía, la canela y la sal marina. Remueve bien para distribuir todo de manera uniforme.
- Añade el yogur griego y el kéfir (o leche de almendras) a los ingredientes secos. Mezcla a conciencia hasta que no queden zonas secas. Este paso es clave para evitar grumos.
- Incorpora suavemente los frutos rojos congelados. Liberarán sus jugos durante la noche, infundiendo la avena con un color precioso y un dulzor natural.
- Cubre el bol o sella los tarros y refrigera durante al menos 4 horas, aunque preferiblemente toda la noche. Esto permite que la avena se ablande y los sabores se fusionen.
- Por la mañana, remueve bien la avena. Si está muy espesa, puedes añadir un chorrito más de kéfir o leche. Sirve en cuencos y decora con frutos rojos frescos y almendras laminadas tostadas para un crujiente satisfactorio.
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