Crema de Espinacas y Aguacate con Semillas de Calabaza
Esta crema tiene el color de una mañana de primavera en Nueva Zelanda, vibrante y llena de vida. Probé algo parecido por primera vez en un pequeño café en Queenstown, mirando la niebla sobre el lago Wakatipu. Esperaba una sopa contundente a base de nata para combatir el frío, pero lo que me sirvieron fue ligero y a la vez profundamente satisfactorio. La revelación fue que su increíble cremosidad provenía del aguacate, no de un lácteo. Cambió por completo mi idea de lo que podía ser una sopa 'cremosa'. Esta es mi versión de aquel recuerdo, una receta que transforma unas simples hojas verdes en un cuenco de energía pura y limpia. El secreto es abrazar las grasas saludables para crear una textura que se siente lujosa mientras te nutre de verdad por dentro. Es la prueba de que cocinar es cuidarte.
11Ingredientes
- 2 cucharadas Aceite de oliva virgen extra
- 1 Cebolla amarilla grande, picada
- 3 Dientes de ajo, picados
- 300 g Espinacas frescas
- 150 g Edamame sin vaina, fresco o congelado
- 1 L Caldo de verduras bajo en sodio
- 2 Aguacates grandes maduros, sin hueso y con la pulpa extraída
- 1 Zumo de 1 limón
- 1 cucharadita Sal marina
- ½ cucharadita Pimienta negra recién molida
- 4 cucharadas Semillas de calabaza crudas, para decorar
Informacion Nutricional
Instrucciones
En una olla grande o cazuela, calienta el aceite de oliva a fuego medio. Añade la cebolla picada y sofríe hasta que esté blanda y translúcida, unos 5-7 minutos.
Añade el ajo picado y cocina durante un minuto más hasta que esté fragante. Ten cuidado de que no se queme.
Vierte el caldo de verduras y llévalo a un hervor suave. Añade las espinacas frescas y el edamame. Cocina solo hasta que las espinacas se hayan ablandado por completo, unos 3-4 minutos.
Retira la olla del fuego. Transfiere con cuidado la sopa a una batidora de alta velocidad. Añade la pulpa de aguacate, el zumo de limón, la sal y la pimienta. Bate a alta velocidad hasta que esté perfectamente suave y cremosa. Puede que necesites hacerlo en tandas.
0Prueba y ajusta la sazón si es necesario. Si la crema se ha enfriado demasiado, devuélvela a la olla y recalienta suavemente a fuego bajo. No dejes que hierva, ya que puede afectar al color y la textura.
0Mientras la crema se bate o se recalienta, tuesta las semillas de calabaza en una sartén seca a fuego medio durante 2-3 minutos hasta que empiecen a saltar y a oler. Sirve la crema en cuencos, decorada con las semillas de calabaza tostadas y un último chorrito de aceite de oliva virgen extra.
Consejo del Chef
La clave para un color verde vibrante es no cocinar en exceso las espinacas y añadir el aguacate y el zumo de limón fuera del fuego. Para un extra de proteína, puedes incorporar una cucharada de péptidos de colágeno sin sabor justo antes de servir o añadir una cucharada de yogur griego entero. En verano, esta crema también es maravillosa servida fría.
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Crema de Espinacas y Aguacate con Semillas de Calabaza

Ingredientes
- 2 cucharadas Aceite de oliva virgen extra
- 1 Cebolla amarilla grande, picada
- 3 Dientes de ajo, picados
- 300 g Espinacas frescas
- 150 g Edamame sin vaina, fresco o congelado
- 1 L Caldo de verduras bajo en sodio
- 2 Aguacates grandes maduros, sin hueso y con la pulpa extraída
- 1 Zumo de 1 limón
- 1 cucharadita Sal marina
- 0.5 cucharadita Pimienta negra recién molida
Garnish
- 4 cucharadas Semillas de calabaza crudas, para decorar
Instrucciones
- En una olla grande o cazuela, calienta el aceite de oliva a fuego medio. Añade la cebolla picada y sofríe hasta que esté blanda y translúcida, unos 5-7 minutos.
- Añade el ajo picado y cocina durante un minuto más hasta que esté fragante. Ten cuidado de que no se queme.
- Vierte el caldo de verduras y llévalo a un hervor suave. Añade las espinacas frescas y el edamame. Cocina solo hasta que las espinacas se hayan ablandado por completo, unos 3-4 minutos.
- Retira la olla del fuego. Transfiere con cuidado la sopa a una batidora de alta velocidad. Añade la pulpa de aguacate, el zumo de limón, la sal y la pimienta. Bate a alta velocidad hasta que esté perfectamente suave y cremosa. Puede que necesites hacerlo en tandas.
- Prueba y ajusta la sazón si es necesario. Si la crema se ha enfriado demasiado, devuélvela a la olla y recalienta suavemente a fuego bajo. No dejes que hierva, ya que puede afectar al color y la textura.
- Mientras la crema se bate o se recalienta, tuesta las semillas de calabaza en una sartén seca a fuego medio durante 2-3 minutos hasta que empiecen a saltar y a oler. Sirve la crema en cuencos, decorada con las semillas de calabaza tostadas y un último chorrito de aceite de oliva virgen extra.
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